Los colegios electorales abrieron sus puertas en toda Austria el domingo por la mañana para que más de 6,3 millones de ciudadanos con derecho a voto eligieran el nuevo Consejo Nacional (Nationalratswahl), en unos comicios parlamentarios cruciales que prometen reconfigurar el mapa político de la república alpina y dar paso a semanas de complejas negociaciones de coalición en Viena.
Están en juego los 183 escaños de la cámara baja del Parlamento austriaco. Durante los últimos cinco años, el país ha estado gobernado por una coalición inédita entre el conservador Partido Popular Austriaco (ÖVP) del canciller Karl Nehammer y Los Verdes del vicecanciller Werner Kogler, una alianza forjada a principios de 2020 que gestionó la pandemia de COVID-19, la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania y las devastadoras inundaciones de mediados de septiembre en la Baja Austria.
Pulso a tres bandas por la Cancillería y desafíos económicos
Los sondeos previos apuntaban a una pugna sumamente ajustada por el primer puesto entre el gobernante ÖVP y el derechista Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), liderado por el exministro del Interior Herbert Kickl. Con un discurso centrado en el endurecimiento fronterizo, críticas a las sanciones europeas y alivio frente al costo de vida, el FPÖ busca ganar por primera vez unas elecciones legislativas nacionales, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPÖ) de Andreas Babler propuso impuestos a las grandes fortunas, topes al alquiler y refuerzo de la sanidad pública.
Formaciones menores —como los liberales de NEOS encabezados por Beate Meinl-Reisinger, Los Verdes, el Partido Comunista de Austria (KPÖ) y el Partido de la Cerveza— también compitieron por superar el umbral nacional del 4 % necesario para entrar en el hemiciclo y convertirse en socios clave para formar mayoría.
“Cada voto emitido fortalece nuestra democracia constitucional mientras los ciudadanos determinan el rumbo legislativo para la competitividad económica, la cohesión social y el liderazgo europeo de Austria.”
Aritmética de coalición y el papel constitucional del presidente Van der Bellen
Incluso si el FPÖ logra situarse como la primera fuerza política tras el recuento de las papeletas y del récord de voto por correo el domingo por la noche, su llegada a la Cancillería parece cuesta arriba. El canciller Nehammer ha descartado reiteradamente gobernar con Kickl, mientras que el SPÖ, Los Verdes y NEOS rechazan cualquier pacto con la formación ultraderechista.
Según la Constitución austriaca, el presidente federal Alexander Van der Bellen goza de amplia discrecionalidad para encargar la formación de un gobierno con mayoría parlamentaria estable. Los analistas señalan que si los conservadores de Nehammer y los socialdemócratas de Babler optan por reeditar una coalición, podrían incorporar a los liberales de NEOS o a Los Verdes como tercer socio para garantizar una mayoría sólida en el Consejo Nacional.




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