El papa Francisco avanzó el sábado en su histórico viaje apostólico de cuatro días por Bélgica, manteniendo intensos encuentros con líderes reales, políticos y académicos en Bruselas, Lovaina y Lovaina-la-Nueva antes de presidir el domingo una multitudinaria misa de clausura al aire libre en el Estadio Rey Balduino.
En la primera visita papal a Bélgica en casi tres décadas —desde que Juan Pablo II viajara a Bruselas en 1995—, el pontífice de 87 años fue recibido con todos los honores de Estado en el Castillo de Laeken por el rey Felipe, la reina Matilde y el primer ministro en funciones Alexander De Croo. En una ceremonia protocolaria inusualmente directa ante el cuerpo diplomático, tanto el monarca como el jefe de Gobierno instaron a la Iglesia católica a redoblar sus esfuerzos en favor de las víctimas de abusos sexuales clericales y adopciones forzadas.
Diálogo franco con las autoridades belgas y respuesta ante los abusos históricos
Improvisando fuera del texto preparado, Francisco calificó los abusos como una «vergüenza y humillación» que la Iglesia debe afrontar con tolerancia cero y reparaciones concretas. El viernes por la tarde, en la Nunciatura Apostólica de Bruselas, el papa sostuvo una emotiva reunión privada de más de dos horas con diecisiete supervivientes belgas para escuchar sus testimonios personales.
El eje central del itinerario papal conmemora el próximo 600.º aniversario de la Universidad Católica de Lovaina, fundada en 1425 mediante bula del papa Martín V y dividida hoy en la flamenca KU Leuven y la francófona UCLouvain. Ante profesores en Lovaina el viernes y miles de estudiantes en Lovaina-la-Nueva el sábado por la tarde, Francisco exhortó a las universidades a ampliar las fronteras del conocimiento, combatir la indiferencia ecológica y promover un desarrollo ético.
“Europa necesita que Bruselas y Bélgica sigan siendo un puente de paz, diálogo y valentía moral, donde la investigación intelectual sirva a la dignidad humana y proteja nuestra casa común planetaria.”
Seis siglos de investigación académica en Lovaina y Lovaina-la-Nueva
Durante su agenda del sábado por la mañana en Bruselas, Francisco también desayunó con personas sin hogar en la parroquia de Saint-Gilles, se reunió con obispos, sacerdotes y catequistas en la imponente Basílica Nacional del Sagrado Corazón de Koekelberg y oró en silencio en la cripta real de Laeken ante la tumba del difunto rey Balduino.
Antes de emprender su vuelo de regreso a Roma el domingo por la tarde, el pontífice celebrará la eucaristía ante más de 37.000 fieles en el Estadio Rey Balduino, donde beatificará a sor Ana de Jesús, mística carmelita descalza española del siglo XVI y estrecha colaboradora de santa Teresa de Jesús que fundó conventos en Bruselas, Lovaina y Mons.




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