Autoridades portuarias, navieras internacionales y grandes cadenas minoristas de Estados Unidos activaron este sábado planes de contingencia de emergencia ante la cuenta regresiva hacia la huelga convocada para el martes 1 de octubre por 45.000 miembros de la Asociación Internacional de Estibadores (ILA) en 36 puertos de la Costa Este y la Costa del Golfo, desde Maine hasta Texas.
Si no se logra un acuerdo de última hora antes de que expire el actual contrato colectivo de seis años a las 23:59 del lunes 30 de septiembre, la paralización constituirá la primera huelga general del sindicato ILA en toda la costa desde 1977. En conjunto, los recintos afectados —incluidos Nueva York y Nueva Jersey, Savannah, Virginia, Charleston y Houston— movilizan cerca del 50 % de las importaciones estadounidenses en contenedores.
El pulso por salarios y automatización amenaza con el primer paro desde 1977
Las negociaciones formales entre el sindicato y la Alianza Marítima de Estados Unidos (USMX), que representa a las navieras y operadores de terminales, permanecen suspendidas desde junio. El conflicto gira en torno a la exigencia sindical de un aumento salarial acumulado del 77 % en seis años para compensar la inflación y los beneficios récord del sector naviero, junto con la prohibición total de equipos automatizados y semiautomatizados.
USMX acusó a la dirigencia sindical de negarse a retomar el diálogo pese a las ofertas patronales de incrementos salariales cercanos al 40 %. Por su parte, la Casa Blanca reiteró el viernes que el presidente Joe Biden no planea invocar la ley federal Taft-Hartley para obligar a los estibadores a regresar al trabajo, instando a ambas partes a alcanzar un acuerdo equitativo en la mesa de negociación.
“Una paralización marítima en todas las terminales de la Costa Este y del Golfo interrumpiría miles de millones de dólares en comercio diario y tensaría las cadenas de suministro antes de la temporada alta navideña.”
Horarios extendidos y planes de contingencia en los principales nodos comerciales
A lo largo del litoral atlántico y del Golfo, las terminales portuarias mantuvieron sus puertas abiertas durante todo el fin de semana para permitir que camiones y operadores ferroviarios retiraran contenedores prioritarios —especialmente productos farmacéuticos, alimentos perecederos y autopartes— antes del inicio de los piquetes. Paralelamente, las navieras anunciaron recargos por congestión de entre 1.000 y 3.000 dólares por contenedor.
Analistas de JPMorgan y Oxford Economics estiman que un cierre total de las terminales de contenedores y carga rodada en la Costa Este y del Golfo podría costar a la economía estadounidense entre 3.800 y 4.500 millones de dólares diarios, requiriendo hasta un mes de operaciones para normalizar el rezago logístico por cada semana de huelga.




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