El Reino Unido entra en las últimas horas de sus 142 años de dependencia de la electricidad generada con carbón mientras los ingenieros de la central térmica de 2 gigavatios de Ratcliffe-on-Soar, propiedad de Uniper en Nottinghamshire, consumen las reservas restantes de combustible antes de su desconexión definitiva el 30 de septiembre. Inaugurada en 1968 y con capacidad para abastecer a dos millones de hogares, esta emblemática instalación con ocho torres de refrigeración es la última planta de carbón operativa en Gran Bretaña.

Su clausura representa un hito energético mundial, al convertir al Reino Unido en el primer miembro del Grupo de los Siete (G7) en eliminar por completo el carbón de su matriz eléctrica. Gran Bretaña fue la cuna de la termoelectricidad cuando Thomas Edison inauguró en enero de 1882 la primera central pública de carbón del mundo en Holborn Viaduct, en Londres, impulsando más de un siglo de industrialización.

El fin de un legado de 142 años desde la planta de Edison en Londres

Durante décadas, el carbón fue la columna vertebral del sistema eléctrico británico, generando cerca del 80% de la electricidad nacional a comienzos de la década de 1980 y aún casi el 40% en 2012. La introducción de un precio mínimo al carbono en 2013, normas ambientales más estrictas y el rápido despliegue de parques eólicos marinos y energía solar fotovoltaica redujeron drásticamente su uso sin comprometer el suministro.

Las fuentes renovables —encabezadas por la eólica marina en el mar del Norte, la solar, la biomasa y la hidroeléctrica— generan hoy más de la mitad de la electricidad británica, complementadas por el gas natural y la energía nuclear. Uniper confirmó que la mayoría de los 170 empleados fijos de Ratcliffe permanecerán durante los dos años de desmantelamiento o pasarán a puestos de energía limpia dentro del grupo.

“Cerrar el capítulo de 142 años de electricidad con carbón en Ratcliffe-on-Soar es un logro monumental para los trabajadores británicos y un hito decisivo en la transición mundial hacia la energía limpia.”

Transformación de la red eléctrica y reconversión hacia cero emisiones

El complejo de 270 hectáreas en Nottinghamshire será reconvertido en un Centro Tecnológico y de Energía Cero Carbono en colaboración con las autoridades regionales y el puerto franco de East Midlands. Los proyectos previstos incluyen producción de hidrógeno verde, almacenamiento con baterías a gran escala y manufactura avanzada aprovechando las conexiones de alta tensión y ferrocarril existentes.

Los analistas energéticos destacan que la rápida salida británica del carbón sirve de hoja de ruta para el resto del G7, que se comprometió este año a cerrar sus centrales de carbón sin captura de emisiones antes de 2035. Tras este paso, el próximo reto del Gobierno británico es lograr una red eléctrica totalmente descarbonizada para 2030 mediante nuevas subastas eólicas y mejoras en las redes de transmisión.

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