En una transformación política que desmanteló décadas de hegemonía de las élites tradicionales, el dirigente anticorrupción de orientación marxista Anura Kumara Dissanayake fue declarado este domingo como noveno presidente ejecutivo de Sri Lanka tras un inédito recuento de segundas preferencias.

El líder de 55 años de la alianza Poder Popular Nacional (NPP) acumuló 5.740.179 votos (55,89%), según los resultados oficiales certificados por la Comisión Electoral en Colombo. Sajith Premadasa obtuvo 4.530.902 votos en el cómputo final, mientras que el mandatario saliente Ranil Wickremesinghe quedó apeado en primera vuelta con el 17,27%.

El inédito desempate electoral rompe el bipartidismo tradicional

El proceso fue histórico al activar por primera vez el mecanismo de transferencia de votos de 1981, ya que ningún aspirante alcanzó el 50% de sufragios en primera ronda, donde Dissanayake había logrado el 42,31% y Premadasa el 32,76%.

Este sufragio constituyó la primera prueba democrática tras el colapso financiero de 2022, que provocó escasez de alimentos y combustible y el levantamiento popular 'Aragalaya' que forzó la huida de Gotabaya Rajapaksa. Dissanayake, que apenas había sumado el 3% en 2019, canalizó el hastío social frente a la corrupción.

“Este sueño solo puede alcanzarse uniendo a cingaleses, tamiles, musulmanes y a todo el pueblo de Sri Lanka. Un nuevo renacimiento comienza hoy.”

Desafíos económicos, negociación con el FMI y transición pacífica

Aunque Wickremesinghe contuvo la hiperinflación mediante un rescate de 2.900 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sus duras medidas de austeridad arrojaron a millones a la pobreza. El nuevo presidente prometió renegociar los términos del FMI para rebajar impuestos esenciales.

Dissanayake jurará el cargo el lunes por la mañana en Colombo y se espera que disuelva el parlamento para convocar elecciones generales anticipadas que le otorguen mayoría legislativa.

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