Volkswagen Group, el mayor fabricante de automóviles de Europa, entró en una crisis de reestructuración aguda en septiembre de 2024 cuando la dirección anunció formalmente que la empresa estaba considerando el cierre de al menos tres fábricas alemanas.

El consejero delegado Oliver Blume y el director financiero Arno Antlitz convocaron reuniones de emergencia con los representantes del comité de empresa y la dirección de IG Metall.

La crisis de reestructuración: alcance y antecedentes

La dirección de VW citó múltiples presiones: la demanda europea de vehículos eléctricos había crecido más lentamente de lo proyectado, los competidores chinos encabezados por BYD ganaron cuota de mercado, y el coste por vehículo de VW seguía siendo significativamente mayor que el de los competidores.

La empresa declaró que necesitaba cerrar una brecha de costes equivalente a unos 10.000 millones de euros.

“Los cierres de fábricas y los despidos masivos en Alemania no son aceptables. Utilizaremos todos los instrumentos legales y democráticos disponibles para evitarlo.”

Respuesta sindical y el factor de cogestión alemán

IG Metall rechazó formalmente cualquier cierre de fábricas y exigió que VW encontrara caminos alternativos de reducción de costes.

La crisis se desarrolló en un contexto más amplio de estrés industrial alemán: los costes de energía habían aumentado bruscamente desde 2022 y la economía alemana se contrajo durante dos años consecutivos.

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