En una jornada de alta tensión electoral que ofreció un respiro vital al gobierno del canciller Olaf Scholz en Berlín, el ministro presidente de Brandeburgo, Dietmar Woidke, logró una notable remontada con el Partido Socialdemócrata (SPD), sumando el 30,9% para vencer a Alternativa para Alemania (AfD).
Los resultados oficiales difundidos en Potsdam situaron a la AfD, encabezada por Hans-Christoph Berndt, en segundo lugar con el 29,2%. Aunque los ultraderechistas habían liderado los sondeos durante todo el verano, no pudieron consumar su anhelada victoria.
La arriesgada apuesta de Woidke desata una participación sin precedentes
La clave del éxito radicó en la polarización planteada por Woidke. Al frente del estado desde 2013, el mandatario advirtió que renunciaría a la política si la AfD ganaba, lo que activó una movilización masiva que disparó la participación electoral al 72,9%.
No obstante, la AfD conquistó 30 de los 88 escaños del parlamento regional (Landtag). Al superar un tercio de la cámara, obtuvo una 'minoría de bloqueo' que le permitirá vetar nombramientos de magistrados y reformas constitucionales estatales.
“Nuestro objetivo principal desde el primer día fue evitar que nuestro estado federado cayera en manos de la extrema derecha. El pueblo de Brandeburgo ha respondido con firmeza democrática.”
Minoría de bloqueo de AfD y debacle de los partidos menores
El hemiciclo experimentó un drástico achicamiento: Los Verdes (4,1%), Die Linke (3,0%) y Votantes Libres (2,6%) no alcanzaron el umbral del 5% y perdieron su representación. La conservadora CDU cayó a un mínimo histórico de 12,1%, mientras la nueva alianza de Sahra Wagenknecht (BSW) debutó en tercera posición con el 13,5%.
Woidke encara ahora una ardua ronda de negociaciones para articular una coalición de gobierno con BSW o la CDU, mientras se mantiene vigente el cordón sanitario democrático frente a la ultraderecha.




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