La confianza de los consumidores de Estados Unidos registró en septiembre de 2026 su mayor retroceso en un solo mes en más de tres años, afectada por una creciente preocupación sobre la estabilidad laboral y los persistentes costes del hogar. Según los datos publicados este martes por The Conference Board, el índice general de confianza del consumidor cayó 6,9 puntos hasta los 98,7 puntos, frente al dato revisado de 105,6 puntos registrado en agosto. Esta contracción marca la caída mensual más profunda desde agosto de 2021, sorprendiendo negativamente a los analistas que preveían un dato cercano a los 104,0 puntos.

El debilitamiento del sentimiento fue transversal en casi todos los grupos demográficos y tramos salariales, aunque se acentuó entre los hogares de ingresos medios que perciben entre 50.000 y 99.999 dólares al año. El índice de situación actual, que evalúa la percepción en tiempo real de las condiciones empresariales y laborales, sufrió un desplome de 10,3 puntos hasta situarse en 124,3. Asimismo, el índice de expectativas a seis meses vista descendió 4,6 puntos hasta los 81,7 puntos, acercándose peligrosamente a la barrera de los 80 puntos que históricamente presagia una recesión económica.

Fuerte retroceso de la situación actual y del mercado de trabajo

El principal detonante de este deterioro fue el notable enfriamiento en la percepción del mercado de trabajo. La proporción de encuestados que afirmó que los puestos de trabajo son 'abundantes' descendió al 30,9%, mientras que aquellos que señalaron que es 'difícil conseguir empleo' repuntaron al 18,3%. Este diferencial del mercado laboral se redujo a su brecha más estrecha en tres años, corroborando los recientes informes del Departamento de Trabajo que apuntan a una desaceleración en la creación de nóminas no agrícolas y una moderación en la publicación de nuevas vacantes.

A la incertidumbre laboral se suma la frustración persistente por el elevado coste de la cesta de la compra, los servicios públicos y los tipos de interés en préstamos de consumo. Pese a la moderación de la inflación interanual, la subida acumulada de los precios en los últimos años continúa erosionando el poder adquisitivo familiar. En consecuencia, las intenciones de compra a seis meses para bienes duraderos, como vehículos, grandes electrodomésticos y vivienda, retrocedieron a mínimos de varios trimestres.

“Consumer confidence dropped in September to near the bottom of the range prevailing over the past two years, reflecting growing concerns about the labor market and future business conditions.”

Consecuencias macroeconómicas y rumbo de la Reserva Federal

Este retroceso tiene implicaciones directas sobre la estrategia monetaria de la Reserva Federal. Tras haber inaugurado su ciclo de relajación monetaria con un recorte de 50 puntos básicos en septiembre, el banco central estadounidense vigila con atención cualquier signo de deterioro en el empleo. Los analistas consideran que un debilitamiento continuado del ánimo de los hogares podría trasladarse rápidamente a una moderación del gasto privado, que representa dos tercios del PIB estadounidense, lo que respaldaría nuevos recortes en las próximas reuniones de política monetaria.

Los mercados financieros reaccionaron al informe con una moderación en los rendimientos de la deuda soberana a 10 años ante la perspectiva de un abaratamiento del crédito más acelerado, mientras las bolsas mostraron un comportamiento mixto entre el temor a un menor crecimiento y el alivio monetario. De cara a la temporada comercial de fin de año, el comportamiento del gasto dependerá de la capacidad de los salarios reales para sostener el consumo frente al endurecimiento de las condiciones laborales.

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