La huelga que mantiene completamente paralizadas las principales factorías de The Boeing Company en el noroeste de Estados Unidos se agravó este miércoles, después de que el Distrito 751 de la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM) se negara rotundamente a someter a votación la última propuesta de la empresa entre sus 33.000 afiliados. Boeing había presentado públicamente una oferta calificada de 'mejor y final' con un incremento salarial del 30% en cuatro años, pero el sindicato la tachó de maniobra propagandística para eludir la negociación colectiva.

La propuesta rechazada mejoraba el preacuerdo votado en contra por el 95% de la plantilla el pasado 12 de septiembre, que fijaba un alza del 25%. En su nueva versión, el fabricante aeronáutico ofrecía restablecer la prima anual de productividad, aumentar las aportaciones al plan de pensiones privado y duplicar el bono por firma hasta los 6.000 dólares, exigiendo una ratificación antes del viernes.

El intento de eludir a la mesa negociadora indigna a las bases obreras

La cúpula sindical criticó con dureza no solo que la propuesta se quedara lejos de su exigencia inicial de un 40% de incremento salarial y del restablecimiento del plan tradicional de pensiones suprimido hace una década, sino las formas empleadas. La dirección difundió la oferta directamente a los empleados y a los medios de comunicación sin consensuarla previamente con la comisión negociadora.

Un sondeo interno de urgencia entre los afiliados reveló un rechazo abrumador a las condiciones, lo que llevó al presidente del Distrito 751, Jon Holden, a comunicar a la empresa que no convocaría las urnas. Los mediadores federales han suspendido temporalmente los contactos formales ante el enquistamiento de las posturas.

“Boeing intentó eludir al comité negociador publicando una oferta no consensuada directamente en los medios. Nuestros miembros exigen un contrato negociado real que aborde pensiones y salarios.”

La sangría financiera asciende a 100 millones de dólares diarios sin aviones

La prolongación del conflicto laboral asesta un duro golpe financiero a Boeing, inmersa ya en una profunda crisis de control de calidad tras el incidente del panel desprendido en pleno vuelo en un 737 MAX en enero. El ensamblaje del superventas 737 MAX en Renton y de los modelos 777 y 767 en Everett (Washington) permanece totalmente paralizado, lo que genera una quema de caja estimada en unos 100 millones de dólares diarios.

Para contener el drenaje de fondos, el nuevo consejero delegado Kelly Ortberg impuso suspensiones temporales de empleo y sueldo a miles de directivos e ingenieros no sindicados, congeló contrataciones y canceló viajes. Las agencias de calificación crediticia advirtieron de que, si el paro se extiende a octubre, la deuda de Boeing podría ser degradada a la categoría de bono basura.

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