En una rueda de prensa conjunta celebrada en Pekín el 24 de septiembre de 2026, el gobernador del Banco Popular de China (PBOC), Pan Gongsheng, dio a conocer un enérgico paquete de estímulos monetarios con el propósito de dinamizar la actividad económica de la segunda mayor potencia del planeta. La batería de resoluciones articula una rebaja generalizada del coeficiente de caja para la banca, descensos en las tasas de interés oficiales, alivios directos a las hipotecas de millones de familias y mecanismos inéditos de liquidez para los mercados de valores, buscando afianzar la meta de crecimiento del PIB cercana al 5 % anual.

El despliegue de estas directrices responde al enfriamiento que ha arrastrado la economía del gigante asiático debido a la prolongada contracción del mercado residencial, la timidez en el consumo de los hogares y la ralentización de la inversión privada. Acompañado por los máximos dirigentes de la Administración Nacional de Regulación Financiera y de la Comisión Reguladora de Valores de China, Pan subrayó que la combinación de estímulos fue diseñada para restablecer la confianza empresarial y desbloquear la fluidez crediticia de forma inmediata.

Recorte de tasas de referencia e inyección masiva de liquidez al sistema bancario

El pilar central de esta maniobra consiste en un recorte de 50 puntos básicos en el coeficiente de reservas obligatorias (RRR) de los bancos comerciales, liberando cerca de un billón de yuanes (unos 142.000 millones de dólares) en fondos prestables a largo plazo. Pan anticipó además que dicho coeficiente podría reducirse entre 25 y 50 puntos básicos adicionales a finales de año en función de la coyuntura. Paralelamente, la tasa de repos inversos a siete días —referencia clave de la política monetaria— descendió 20 puntos básicos, del 1,7 % al 1,5 %, lo que abaratará las líneas de financiación a medio plazo.

La respuesta de los parqués bursátiles fue inmediata y contundente, impulsando fuertes subidas en el índice selectivo CSI 300, la Bolsa de Shanghái y el Hang Seng de Hong Kong. Con el fin de dotar de estabilidad estructural a las acciones, el banco emisor instauró dos facilidades financieras pioneras valoradas en 800.000 millones de yuanes: una línea de swap de 500.000 millones que permite a fondos, corredurías y aseguradoras canjear activos por liquidez líquida para adquirir renta variable, y una facilidad de redescuento de 300.000 millones a tipos reducidos para que firmas cotizadas recompren sus propias acciones.

“Este exhaustivo paquete de políticas tiene como objetivo reducir los costos de endeudamiento, impulsar el consumo y restaurar la confianza de los inversores tanto en el sector inmobiliario como en los mercados de valores.”

Alivio para el mercado inmobiliario e instrumentos pioneros para el mercado bursátil

En el flanco inmobiliario, la autoridad monetaria instruyó a las entidades financieras para que reduzcan el tipo de interés de las hipotecas ya vigentes en un promedio de 50 puntos básicos. Esta medida aliviará la carga financiera de aproximadamente 50 millones de hogares chinos, generando un ahorro global estimado en 150.000 millones de yuanes anuales que podrán canalizarse hacia el consumo. Asimismo, el depósito mínimo exigido para adquirir segundas residencias a nivel nacional se redujo del 25 % al 15 %, equiparándolo al de las compras de primera vivienda.

Expertos internacionales y firmas de análisis han coincidido en que este paquete marca un giro decisivo hacia una postura monetaria abiertamente expansiva. Si bien analistas señalan que la recuperación a largo plazo exigirá también apoyo fiscal directo para robustecer el gasto social de las familias, la envergadura de las inyecciones anunciadas en Pekín infunde certidumbre a los mercados financieros mundiales y revitaliza la demanda de materias primas industriales.

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