El Banco Central de Brasil (BCB) publicó el 24 de septiembre de 2026 las actas de su última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), desglosando los argumentos técnicos detrás de la decisión unánime de elevar la tasa de interés de referencia Selic en 25 puntos básicos, del 10,50% al 10,75% anual. El documento oficial subraya la necesidad de una postura contractiva más firme para contener las presiones inflacionarias derivadas de la vigorosa demanda interna.

De acuerdo con las minutas, las autoridades monetarias reaccionaron ante una serie de indicadores macroeconómicos más fuertes de lo previsto, divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El Producto Interno Bruto de Brasil creció con notable solidez en la primera mitad del año, impulsado por el consumo de los hogares, las transferencias estatales y un mercado laboral sumamente ajustado que redujo el desempleo a mínimos de varios años, presionando los costos en el sector servicios.

Mercado laboral tensionado, fortaleza del PIB y desanclaje inflacionario

El factor determinante para este endurecimiento fue el deterioro continuado de las expectativas de inflación recogidas en la encuesta semanal Focus. Los pronósticos del mercado para el índice de precios al consumidor (IPCA) en los horizontes de 2024 y 2025 se desviaron de la meta oficial del 3,00%, aproximándose al límite superior de tolerancia del 4,50%. El comité advirtió que permitir que las expectativas continúen desancladas elevaría significativamente el costo social de la desinflación.

El texto de las actas destacó la absoluta cohesión entre los nueve integrantes del directorio colegiado, uniendo los votos del presidente de la entidad, Roberto Campos Neto, con los directores propuestos por el actual gobierno, entre ellos Gabriel Galípolo. Esta votación unánime de 9 a 0 tuvo como objetivo despejar incertidumbres y consolidar la credibilidad técnica del banco central frente a las presiones del entorno político.

“El comité juzgó por unanimidad que el entorno macroeconómico actual, caracterizado por una actividad económica resiliente y expectativas de inflación desancladas, exige una postura monetaria más contractiva.”

Divergencia frente a los recortes globales y desafíos de sostenibilidad fiscal

La decisión posiciona a Brasil como una marcada excepción en el panorama monetario internacional. Mientras la Reserva Federal de Estados Unidos inició su ciclo de flexibilización monetaria con un recorte de medio punto porcentual y el Banco Central Europeo redujo sus tasas, el emisor brasileño se vio obligado a reiniciar el endurecimiento monetario para enfriar los motores de su economía doméstica.

En los mercados financieros de São Paulo, la curva de rendimientos ajustó al alza las proyecciones para la tasa Selic terminal, con operadores descontando nuevas subidas de 50 puntos básicos en las próximas reuniones, mientras el real mostró una moderada apreciación. El Copom concluyó señalando que la disciplina fiscal y el cumplimiento estricto de las metas presupuestarias gubernamentales son indispensables para que Brasil pueda aspirar a tasas de interés más bajas de forma permanente.

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