El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, defendió este lunes ante el congreso anual del Partido Laborista en Liverpool el rigor presupuestario de su ejecutivo, anticipando un otoño de ajustes fiscales para sanear las cuentas del Estado.

En su primer discurso como jefe de gobierno tras la histórica victoria de julio, Starmer encaró la viva oposición de los sindicatos aliados por la eliminación del subsidio universal de combustible invernal para millones de jubilados.

Tensión Sindical en Liverpool por los Subsidios de Calefacción

El líder laborista sostuvo que la ortodoxia en las cuentas públicas resulta imprescindible para evitar repuntes en los tipos de interés hipotecarios y contener la inflación.

La canciller del Exchequer, Rachel Reeves, secundó sus palabras asegurando que el nuevo gobierno heredó un déficit oculto de 22.000 millones de libras de la administración conservadora.

“Si no tomamos ahora decisiones difíciles para equilibrar las finanzas, las familias trabajadoras pagarán un coste mayor en el futuro.”

El Agujero Heredado de 22.000 Millones y la Cita del 30 de Octubre

Starmer se comprometió a que el presupuesto del 30 de octubre no elevará los impuestos directos sobre las nóminas ni el IVA de las clases medias.

El mandatario cosechó grandes ovaciones al desgranar el proyecto para renacionalizar el ferrocarril de pasajeros y poner en marcha la compañía pública Great British Energy.

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