La Comisión Europea y el Ministerio de Comercio de China acordaron intensificar las negociaciones técnicas de alto nivel sobre compromisos alternativos de precios para los vehículos eléctricos de batería (BEV) fabricados en el país asiático, tras una decisiva reunión celebrada en Bruselas. El vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, y el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, mantuvieron consultas exhaustivas para evitar una guerra comercial antes del voto de los Estados miembros.

La vía diplomática abierta se fundamenta en la figura de los 'compromisos de precios' (price undertakings), un mecanismo reconocido por la Organización Mundial del Comercio (OMC) según el cual los exportadores se comprometen voluntariamente a precios mínimos de venta y cuotas de importación para contrarrestar los subsidios públicos distorsionadores.

Análisis de compromisos de precios conformes a la OMC

El Ejecutivo comunitario recalcó que cualquier desenlace negociado debe cumplir inexcusablemente tres requisitos: ser plenamente compatible con las normas multilaterales de la OMC, resultar fiscalizable y exigible de manera estricta en las aduanas comunitarias, y poseer un efecto corrector equivalente al de los aranceles antisubvención contemplados.

Las conversaciones se desarrollan bajo la inminente votación de la UE para ratificar aranceles definitivos por cinco años de hasta el 35,3% a fabricantes como SAIC, Geely y BYD, adicionales al arancel automovilístico estándar del 10%. A menos que una mayoría cualificada de socios comunitarios —15 Estados que sumen el 65% de la población del bloque— rechace la medida, los gravámenes entrarán en vigor a finales de octubre.

“Ambas partes confirmaron su firme voluntad política de alcanzar una solución dialogada. No obstante, cualquier alternativa debe neutralizar eficazmente las subvenciones perjudiciales detectadas y ser vinculante.”

Divisiones entre capitales europeas y riesgo de represalias

La cuestión ha generado marcadas fracturas en el seno de la UE. Alemania y Hungría, cuyas industrias automovilísticas mantienen una enorme huella industrial y comercial en China, presionan activamente por un acuerdo para eludir represalias. Por el contrario, Francia e Italia abogan por la aplicación rigurosa de aranceles para blindar las cadenas de montaje europeas.

Pekín ya ha abierto expedientes de investigación 'antidumping' contra exportaciones europeas de brandy, carne de porcino y productos lácteos, al tiempo que advirtió con recargos a los automóviles de gran cilindrada. Los negociadores disponen ahora de un margen temporal sumamente estrecho para sellar un compromiso viable.

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