Dos meses y medio después de que las elecciones legislativas anticipadas dejaran a Francia sin mayoría absoluta, el primer ministro Michel Barnier presentó oficialmente su propuesta de gobierno al presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo.

El veterano político de 73 años, recordado por liderar las negociaciones del Brexit para la Unión Europea, asumió el encargo de formar un ejecutivo capaz de evitar el colapso parlamentario ante tres bloques irreconciliables.

Una frágil alianza de centro-derecha en un parlamento dividido

La lista ministerial otorga carteras clave como Interior al conservador Bruno Retailleau, partidario de un control estricto de la inmigración, mientras preserva perfiles proempresariales en Economía.

La prioridad ineludible será la tramitación de los presupuestos del Estado para 2025 antes de la fecha límite del 1 de octubre, en un momento en que Bruselas exige a París atajar un déficit público superior al 5,6% del PIB.

“Francia necesita un gobierno que actúe de inmediato. Hemos conformado un equipo con experiencia para resolver el desafío presupuestario.”

Emergencia fiscal y el fantasma de la moción de censura

La izquierda, agrupada en el Nuevo Frente Popular tras ganar las elecciones sin alcanzar la mayoría, denunció la composición del ejecutivo y prometió presentar una moción de censura de forma inmediata.

La supervivencia del gabinete quedará así en manos de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, que mantendrá una posición de vigilancia sobre las medidas sociales y fiscales.

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