El Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos (CBUAE) publicó su Revisión Económica Trimestral el 22 de septiembre de 2026, proyectando que el producto interior bruto no petrolero del país crecerá un 5,4% en 2026. Esta estimación pone de relieve la transformación estructural del país del Golfo, desacoplando su crecimiento de la volatilidad de los precios del crudo.

De acuerdo con el análisis de la autoridad monetaria, los sectores no vinculados a los hidrocarburos muestran una extraordinaria vitalidad, impulsados por la entrada en vigor de los Acuerdos de Asociación Económica Integral (CEPA) con socios clave en Asia, África y América Latina. El comercio exterior no petrolero alcanzó máximos históricos en el primer semestre.

Servicios financieros y comercio bilateral lideran la diversificación

Los sectores de turismo, aviación y hostelería experimentaron un crecimiento de dos dígitos, consolidando a Dubái y Abu Dabi como centros neurálgicos internacionales de negocios y turismo. El tráfico aeroportuario superó los niveles previos a la pandemia y la ocupación hotelera se mantuvo por encima del 80%.

La manufactura y la construcción avanzada también aportaron un empuje decisivo. Los programas industriales federales como 'Operación 300bn' han canalizado financiación hacia la producción industrial local, productos farmacéuticos y tecnologías limpias, captando volúmenes récord de inversión extranjera directa.

“La resiliencia macroeconómica de los EAU se basa en la diversificación deliberada, la solidez patrimonial de nuestros bancos y nuevos corredores comerciales estratégicos.”

Solvencia bancaria impecable y sostenida demanda crediticia

El informe del CBUAE enfatizó la excelente salud del sistema bancario emiratí, cuyos activos agregados superaron los 4,3 billones de dírhams (1,17 billones de dólares). El crédito bancario al sector corporativo y pymes creció a un ritmo anual del 6,8%, mientras que la morosidad cayó a un mínimo plurianual del 4,9%.

Con un ratio de adecuación de capital promedio situado en el 17,6%—muy por encima de las exigencias regulatorias de Basilea III—, el sistema financiero cuenta con capacidad de sobra para financiar proyectos estratégicos de infraestructura. Mientras los límites de la OPEP+ moderan la producción petrolera, el sector no petrolero ejerce de motor fundamental de la prosperidad sovereign emiratí.

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