La campaña para presidir el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón vive sus horas más tensas en Tokio, con los distintos bandos apurando las negociaciones antes de la votación decisiva de este viernes. Ante la renuncia del primer ministro Fumio Kishida tras los escándalos de financiación opaca, el exministro de Defensa Shigeru Ishiba, la ministra de Seguridad Económica Sanae Takaichi y el exministro de Medio Ambiente Shinjiro Koizumi protagonizan un reñido triple empate.

Con una cifra histórica de nueve candidatos oficiales, el voto de la primera ronda entre 736 sufragios (368 diputados y 368 militantes de base) quedará muy fragmentado. Por ello, la dirección del partido da por descontado que nadie logrará la mayoría absoluta inicial, forzando un balotaje inmediato entre los dos primeros clasificados.

Intensas negociaciones entre facciones y la certeza de un desempate

Ishiba, en su quinto intento de alcanzar la jefatura del partido, mantiene un fuerte arraigo entre la militancia rural y defiende un programa centrado en la descentralización regional y la resiliencia frente a catástrofes naturales.

Por su parte, Takaichi, abanderada del ala conservadora y discípula política del asesinado Shinzo Abe, ha ganado tracción apostando por el estímulo fiscal y la firmeza militar regional. De vencer, se convertiría en la primera mujer al frente del ejecutivo nipón.

“El Partido Liberal Democrático debe recuperar la confianza del pueblo japonés mediante reformas políticas tajantes y una seguridad nacional inquebrantable.”

Modelos enfrentados para la economía, la seguridad y la reforma del partido

El joven Koizumi, de 43 años, encarna la renovación generacional prometiendo desregular el mercado laboral y convocar elecciones generales anticipadas para consolidar su mandato.

Dado que la coalición conservadora domina con holgura ambas cámaras de la Dieta, quien triunfe este viernes asumirá casi de inmediato el cargo de primer ministro de la cuarta economía mundial.

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