Un equipo internacional de astrónomos que utiliza el telescopio espacial James Webb (JWST), operado conjuntamente por la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia canadiense CSA, ha medido directamente un acusado desequilibrio atmosférico entre los limbos matutino y vespertino de WASP-107b, un exoplaneta de muy baja densidad situado a unos 200 años luz de la Tierra en la constelación de Virgo. El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, constituye la primera detección desde el espacio de una asimetría este-oeste en la atmósfera de un mundo extrasolar.

WASP-107b es conocido como un planeta de tipo 'algodón de azúcar' porque posee casi el mismo tamaño que Júpiter —un 94% de su radio—, pero apenas una décima parte de su masa. Al orbitar sumamente cerca de su estrella anfitriona cada 5,7 días, se encuentra acoplado por marea: un hemisferio permanece en un día perpetuo y el opuesto en una noche eterna.

Separando la luz estelar del amanecer y el atardecer en un planeta ultraligero

Dirigidos por el astrónomo Matthew Murphy del Observatorio Steward de la Universidad de Arizona, junto a investigadores europeos y canadienses, los científicos emplearon la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) del Webb para separar la luz estelar que atraviesa el borde oriental (atardecer) y el borde occidental (amanecer) del planeta durante su tránsito.

Los espectros revelaron que el terminador vespertino de WASP-107b es unos 180 kelvin (180 °C) más cálido que el matutino, alcanzando cerca de 870 kelvin al atardecer frente a 690 kelvin al amanecer. Esta diferencia térmica provoca que el lado matutino más frío acumule densas nubes de partículas de silicato a gran altitud, mientras que el lado vespertino muestra cielos más despejados con firmas claras de vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre.

“Por primera vez desde el espacio podemos separar los lados de la mañana y de la tarde de la atmósfera de un exoplaneta y observar cómo interactúan los vientos, las nubes y la luz estelar.”

Cómo el acoplamiento de marea y los vientos ecuatoriales moldean el clima alienígena

Los modelos climáticos predecían que este tipo de asimetría solo sería visible en gigantes gaseosos ultra-calientes por encima de los 1.500 kelvin, por lo que hallarla en un planeta más templado como WASP-107b demuestra que las corrientes en chorro ecuatoriales transportan el calor y las nubes de forma mucho más intensa en atmósferas infladas de baja gravedad.

Estos resultados serán clave para refinar los modelos tridimensionales de circulación atmosférica tanto en futuras campañas del James Webb como en la próxima misión espacial europea Ariel.

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