Las localidades de la península de Noto, en la prefectura japonesa de Ishikawa, quedaron sumidas en la desolación este lunes tras registrarse lluvias torrenciales récord que desencadenaron inundaciones repentinas y aludes de lodo con un saldo de al menos seis muertos.

La Agencia Meteorológica de Japón emitió la máxima alerta de emergencia tras constatar que la ciudad de Wajima acumuló más de 540 milímetros de agua en apenas 72 horas.

Una Doble Tragedia Golpea a los Supervivientes del Sismo

Las riadas desbordaron los cauces fluviales e inundaron asentamientos de casas prefabricadas levantadas tras el potente terremoto de magnitud 7,6 ocurrido el 1 de enero.

En varios barrios de Wajima, ancianos tuvieron que refugiarse en los tejados mientras el lodo alcanzaba el primer piso de las construcciones provisionales.

“Este desastre encadenado es desolador. El terreno ya estaba fracturado por el sismo y este diluvio provocó desprendimientos masivos.”

Operaciones de Búsqueda y Rescate en Comunidades Aisladas

El primer ministro Fumio Kishida movilizó a las Fuerzas de Autodefensa de Japón para colaborar con los bomberos y abrir paso hacia las aldeas incomunicadas.

Más de un centenar de núcleos rurales permanecen aislados por el colapso de carreteras, complicando el suministro de víveres y agua potable.

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