La cuenca del río Amazonas atraviesa la sequía hidrológica más devastadora de su historia reciente. Las estaciones de aforo del Servicio Geológico de Brasil (SGB) confirman que las principales vías navegables han caído por debajo de sus umbrales mínimos históricos.

En el puerto de Manaos, punto de confluencia entre el río Negro y el río Solimões, el nivel de las aguas ha descendido a un ritmo superior a los veinte centímetros diarios, amenazando con perforar el récord histórico negativo de 12,70 metros registrado durante la sequía de 2023.

Comunidades ribereñas aisladas ante la desaparición de las vías fluviales

El agotamiento extremo de ríos como el Madeira, el Purús y el Tapajós ha roto las únicas vías de comunicación que conectan a decenas de comunidades indígenas y ribereñas (ribeirinhos) con los centros urbanos, dejando a millares de familias desprovistas de agua potable, alimentos frescos y atención médica.

La Defensa Civil Nacional ha desplegado aeronaves de la Fuerza Aérea, helicópteros y plantas potabilizadoras móviles para socorrer a los poblados selváticos, en un momento en que los 62 municipios del estado de Amazonas permanecen en situación de emergencia climática.

“Afrontamos una catástrofe hidrológica sin precedentes. Ríos que durante siglos fueron las carreteras de nuestra gente se han convertido en arenales infranqueables.”

Parálisis logística e impacto industrial en la Zona Franca de Manaos

La parálisis fluvial representa asimismo un grave contratiempo económico para la Zona Franca de Manaos, el mayor polo manufacturero de motocicletas y productos electrónicos de Sudamérica. Gigantes marítimos como Maersk y MSC han tenido que suspender el transporte de contenedores debido a los bajíos de arena y rocas emergentes.

Para evitar la paralización de las líneas de montaje, el Ministerio de Puertos de Brasil ha adjudicado contratos de dragado de emergencia por más de 500 millones de reales para abrir canales artificiales en pasos críticos del río y restablecer el flujo de suministros.

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