Una serie de violentas detonaciones sacudió esta madrugada el arsenal militar de Toropets, en la región occidental de Tver, a unos 480 kilómetros al oeste de Moscú, tras un ataque masivo con drones.

La magnitud del estallido fue tal que redes sismológicas internacionales de los países nórdicos y bálticos registraron un evento sísmico de magnitud 2,8 en superficie.

Destrucción de un Centro Logístico Estratégico

El complejo de Toropets, modernizado en 2018 con una inversión multimillonaria, estaba diseñado para almacenar misiles guiados, proyectiles de artillería y sistemas balísticos Iskander.

El gobernador regional Igor Rudenya ordenó la evacuación preventiva de los residentes de Toropets debido a las constantes explosiones secundarias.

“La firma sísmica registrada corresponde inequívocamente a la detonación en superficie de miles de toneladas de explosivos militares convencionales.”

Impacto Táctico y Medioambiental

Fuentes de la inteligencia militar ucraniana confirmaron la autoría del ataque, señalando que el objetivo era inutilizar una de las mayores reservas de misiles del frente.

Grandes columnas de humo negro se elevaron a kilómetros de altura en la atmósfera, siendo detectadas por satélites meteorológicos europeos.

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