Al término de su reunión de política monetaria de dos días en Tokio, el Banco de Japón decidió de forma unánime mantener su tipo de interés de referencia en el 0,25%. La pausa permite digerir las turbulencias de agosto provocadas por la subida previa.

El gobernador Kazuo Ueda adoptó un tono marcadamente prudente, disipando los temores de una subida inminente en la reunión de octubre y señalando que la apreciación del yen reduce las presiones inflacionarias sobre las importaciones.

Pausa unánime en el endurecimiento monetario

La decisión evidencia una clara divergencia con Occidente: mientras la Reserva Federal recortó 50 puntos básicos y el BCE redujo tipos por segunda vez, Japón avanza hacia una lenta normalización tras años de tipos negativos.

Aunque la inflación subyacente en Japón repuntó al 2,8% en agosto, el consumo interno continúa mostrando signos de debilidad que aconsejan no precipitar las decisiones.

“Los movimientos recientes del mercado han sido muy volátiles. Tenemos tiempo suficiente para evaluar la situación antes de dar el siguiente paso.”

Evolución del yen y divergencia con los bancos centrales occidentales

El mercado reaccionó con subidas del 1,5% en el índice Nikkei 225, mientras que el yen se mantuvo en un rango equilibrado cercano a 142 por dólar.

Los analistas estiman ahora que el Banco de Japón esperará hasta finales de año o principios de 2027 para acometer nuevos ajustes.

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